| Los obispos españoles denuncian la "sombría" pretensión del Gobierno de convertir el aborto en un derecho |
| Iglesia-Estado | |||
| Jueves, 18 de Junio de 2009 11:15 | |||
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Los obispos consideran "injusta y sombría" la ley del aborto que quiere aprobar el Gobierno. En ella, denuncian, "la mera voluntad de la gestante anula el derecho a la vida del que va a nacer", se usa "la salud como excusa para eliminar a los que van a nacer, se niega al ser humano para intentar justificar su eliminación, no se apoya a la mujer para ahorrarle el trauma del aborto y sus secuelas, y se se instrumentaliza la educación al servicio del aborto".
En referencia a las declaraciones de la ministra de Igualdad, Bibiana Aído, la declaración de la Conferencia Episcopal afirma que "se oye decir a veces que durante algún tiempo determinado el ser vivo producto de la fecundación humana no sería un ser humano. Es necesario –no cabe duda– hacer tan irracional afirmación cuando se quiere justificar o tolerar que la mujer decida sobre la vida de ese ser que lleva en su seno, como si se tratara de un derecho suyo que el Estado debería tutelar y hacer respetar. Porque es muy duro, añaden la nota, reconocer que el fruto de la fecundación es un ser humano, distinto de la madre, aunque dependiente de ella, y, al mismo tiempo, afirmar que se le puede quitar la vida simplemente porque así lo decide quien lo gesta".
La declaración repasa cuestiones concretas que introduce la ley:
Los padres, despojados de todo derecho: "Por otro lado, dicen, es llamativa la ausencia total de la figura del padre del niño que va aser abortado. ¿Por qué se le exime de toda responsabilidad y se le priva de todo derecho? No parece admisible que se margine a los padres en algo tan fundamental como es el nacimiento o la muerte de sus propios hijos".
Educación abortista: Denuncian "la injusticia de imponer una determinada educación moral sexual, que, además, por ser abortista y «de género», tampoco será eficaz ni como verdadera educación ni como camino de prevención del aborto"."El Estado no puede imponer ninguna moral a todos: ni una supuestamente mayoritaria, ni la católica, ni ninguna otra. Vulneraría los derechos de los padres y/o de la escuela libremente elegida por ellos según sus convicciones".
Los obispos concluyen calificando "el Anteproyecto presentado constituye un serio retroceso respecto de la actual legislación despenalizadora, ya de por sí injusta". Y afirman que "ningún católico coherente con su fe podrá aprobarla ni darle su voto, ni "tampoco debería hacerlo nadie que atienda a los justos imperativos de la razón".
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